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Dr. Gonzalo Carmona Solano
Programa de Transferencia Tecnológica
Cooperativa de Productores de Leche Dos Pinos, R.L
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La definición de Bienestar Animal puede definirse de varias maneras(1) según las emociones que experimentan los animales (2) según la facilidad con que los animales se adaptan al ambiente que se les proporciona y (3) según las posibilidades que tienen los animales de mostrar una conducta normal. El miedo y el dolor son dos emociones negativas que tienen efectos obvios sobre el bienestar. Por lo tanto , disminuir las situaciones que causan miedo: maltrato en el arreo a la sala de ordeño así como las patologías. Algunas prácticas de manejo: sistema de producción, instalaciones de alojamiento, mal estado de caminos que causan dolor constituye un primer requisito para asegurar el bienestar de los animales. Por ejemplo, el hacinamiento puede incrementar los problemas respiratorios o las enfermedades podales, mastitis (calidad de leche). En general los problemas de parasitismo son mayores en animales que están afuera y tienen acceso a campo abierto en comparación con los animales levantados intensivamente. Por el contrario, los animales en establo pueden sufrir una incidencia considerable de debilidad comparados con aquellos que están sueltos. Claramente si un animal no está siendo alimentado adecuadamente o está enfermo, su crecimiento y reproducción serán afectados adversamente. Vacas rumiando en un 60-70% indican buena salud ruminal. Usar esto como la única base para la valoración del bienestar a menudo conduce a sistemas intensivos que muestran un comportamiento igual o superior a sistemas orgánicos o extensivos. Esta es una medida relativamente insensible de bienestar animal y es mirada ahora como un criterio demasiado estrecho, pero es útil en combinación con otros. Las vacas no son la excepción. La importancia que el comportamiento de los animales cobra a la hora de la producción láctea. Algo así como "dime cómo tratas a tus vacas y te diré qué productor eres". Cuando algún productor lo llama a uno desde su Lechería porque ha encontrado vacas con problemas de patas, hay varias cosas que suelen suceder. Lo primero es que al llegar se debe observar mucho más que las pezuñas: las instalaciones, el trato de los empleados hacia los animales y el comportamiento del hato con un rigor propio de un sociólogo. Segundo, que el mismo productor que lo consulta, asegure que el trato que reciben sus vacas es óptimo: muy pocos admiten no prestarle atención al trato o, en verdad, muy pocos advierten ciertos detalles y su influencia en el comportamiento del hato.
Posibles indicadores de la adaptación de un animal al ambiente
En la actualidad se percibe un inusitado interés por el bienestar animal, lo que demuestra que el ser humano se empieza a dar cuenta del valor intrínseco que tiene que mejorar las condiciones de vida de las vacas. Los principales indicadores de sufrimiento o satisfacción son el estado de salud, productividad, fisiología y el comportamiento.
Lejos de ser una moda pasajera, el cuidado en la producción de leche y el sacrificio de los animales de consumo es una preocupación importante en los países desarrollados. ¿Humanismo o proteccionismo? Las preocupaciones vinculadas con el bienestar animal se han consolidado definitivamente a escala mundial durante los últimos años. La primera consecuencia de este proceso es una mayor exigencia de los consumidores de los países desarrollados sobre el conocimiento del origen y de la forma de producción de leche y carne. El origen de la preocupación data de los años setenta, cuando los movimientos
ecologistas pusieron sobre la mesa el interés por un mejor trato al ganado bovino. Esta presión llevó a que en 1976 se dictase la Convención Europea para la Protección de los animales destinados a la Producción. Pero es recién a mediados de los noventa cuando el bienestar animal se convirtió en un punto importante a la hora de definir el hábito de consumo. En esos años el mal de la vaca loca irrumpía con fuerza en Europa, provocando una nueva conciencia de estándares mínimos de salubridad y cuidado de los animales, fuertemente asociado con el concepto de calidad. Los medios de comunicación tuvieron un papel trascendental en el cambio. A través de diarios, revistas y noticiarios el público se enteró de los detalles del funcionamiento de los hatos lecheros donde los rumiantes se convertían en máquinas productoras de leche. Hoy el consumidor solicita reglas mínimas internacionales sobre el bienestar animal, garantizadas por controles independientes y sistemas de trazabilidad transparentes.
La importancia del tema es tal que algunos especialistas opinan que hay señales claras de futuras reglamentaciones que deberán cumplir los países productores, y advierten sobre el peligro de la creación de nuevas barreras para-arancelarias. Basta con comprender el comportamiento de las vacas para detectar cada uno de los problemas que puedan ocurrir; de allí en adelante la solución se presenta sólo como un paso más.
EL ORDEN A LA CABEZA
Hay muchos factores a tener en cuenta pero uno en particular es que la vaca sigue un orden para caminar. El orden de la caminata es diferente al orden del ordeño. Si el vaquero o finquero lo entiende, va a brindarle espacio a los animales y tiempo para que reajusten su orden. Si no es paciente y empuja a los animales en los corrales, arreo en las aceras de los repastos a la sala de ordeño está cometiendo un error. Porque si la vaca está muy amontonada, ¿cómo hace para cambiar la posición? Van a tratar, pero van a tener que presionar y empujar, y ahí va a haber problemas de línea blanca en sus pezuñas".
"Las vacas caminan con la cabeza para abajo, porque la cabeza es como un balance. Si la vaca apoya la pata delantera sobre algo que le causa dolor, ella levanta la cabeza, y si es la trasera, agacha más la cabeza. Pero si está muy amontonada, y la cabeza está arriba, no pueden responder al dolor del balance". Para advertir aquellos detalles, hay que ser un verdadero apasionado :. "Cuando una vaca camina es algo muy lindo. Porque camina a su propio ritmo, sienten los pasos y ponen las patas en lugares seguros, con la cabeza gacha van mirando dónde apoyar los pies.
Emplazamiento del paso – pata trasera y delantera en el mismo lugar
Si tienen espacio para caminar, no tocan ni una roca, pero si las empujan, empiezan a pararse sobre las rocas. Los vaqueros tienen que entender que a las vacas les gusta estar juntas, son animales gregarios, pero aunque sorprenda, no les gusta tocarse. Eso es porque tienen un gran estómago y, si son empujadas de costado, tienen que apoyar rápido un pie para no caerse".
Presión lateral
- La vacas necesitan espacio
La vacas siguen a la que va adelante
-Retroceso es signo de presión.
Las vacas dominantes imponen la velocidad
-No es bueno empujar la vacas atrasadas
Reacción a la presión
- Vaca de baja dominancia retrocede
- Vaca de alta dominancia empuja
UN AGRADABLE PASEO POR EL CAMPO
Luego, otro punto sobre el que debe prestarse atención es el modo de arrear a las vacas porque, al igual que los humanos, nadie se dirige con ganas adónde es forzado a ir. "Las vacas escuchan las voces, no es necesario estar empujando con el caballo, la moto, doblando el rabo para que avance rápidamente o bien utilizando el perro, hay que hablar. En la fosa de la sala de ordeño, si queremos que entren las vacas con un grito fuerte, la vaca para. Hay que dejar de lado costumbres como los gritos y los palos. Las vacas son como los niños, si confían en nosotros entran". Pero, ¿cómo darse cuenta si arreamos
bien el hato? Una vez más, la respuesta pasa por observar.
1) Dejar que el rebaño fluya a su propia velocidad
2) Hablar, gritar o cantar pero no asustar las vacas
La vaca pequeña cuando se siente presionada, va para atrás, no empuja". Sin embargo, y aunque las claves son idénticas para todos los casos, no todos los rodeos son iguales. "Cada hato tiene una distancia diferente. Algunas vacas son muy amigables, los dueños nunca las lastimaron y por eso no les tiene miedo, pero en otras lecherías, en donde quizá alguien les pegó con un palo, si alguien se acerca, las vacas se amontonan todas".
Como en todo grupo de individuos, en las vacas también se observan jerarquías y liderazgos. Esto se observa con claridad en que las vacas dominantes de adelante son las que deciden la velocidad del paso. Hay e quienes piensan que si empujan a las vacas de atrás el lote de ganado va a avanzar más rápido, algo que no es cierto. "Las vacas que van adelante calculan cuánto espacio tienen y si pienso como una vaca decido a la velocidad que hay que ir.
Particularmente en el pasado consideraba que las vacas dominantes se ubicaban adelante del lote, y eso sería muy bueno, pero en la literatura sobre dominancia se reporta que el 50 por ciento de las vacas dominantes van al frente, el 25 por ciento a la mitad y el 25 por ciento al final". Sin embargo, el Dr. Chesterton se muestra, en contra de esa misma creencia, que sólo el cincuenta por ciento de las vacas de baja dominancia están atrás. "Por eso, si empujamos a las vacas de baja dominancia que van atrás, no van a ir más rápido porque hay un grupo de alta dominancia junto a ellas, y las dominantes siempre establecen la velocidad del andar. La vaca de baja dominancia va a ir atrás, y no va a querer adelantarse hasta chocar a una dominante y generar una pelea. Entonces va para atrás y la vaca de alta dominancia que es presionada hacia atrás, también empuja. Hay que aclarar que las vacas dominantes no son siempre las más grandes". Si el camino es malo debe irse a una velocidad de un kilómetro por hora, mientras que se puede ir en un buen camino, a 4,5. "Pero lo más importante es que la vaca decida a qué velocidad va. Por eso hay que hablarles pero no empujarlas".
DINÁMICA DE GRUPO
Como en cualquier grupo, una vez que el rodeo se ha conformado, el ingreso de nuevos miembros provoca una respuesta en los animales. Chesterton recuerda el caso de un productor que nunca antes había tenido problemas de rengueras en sus vacas y, de un día para el otro, cinco de ellas sufrieron afecciones podales. Luego de estudiar la composición del rodeo, el veterinario comprendió que el problema había ocurrido por tratarse de un rodeo de Jersey al que se le habían sumado veinte Holstein, de las cuales cinco de ellas presentaban las rengueras notificadas. El productor supuso por un momento que podía tratarse de un problema entre las dos razas y sus tamaños, pero en realidad era una cuestión de que las Jersey empujaban a las Holstein (por ser más nuevas dentro del grupo) y las mandaban para atrás con lo que algunas de éstas, acostumbradas a ir adelante, terminaban por sufrir lesiones en sus pezuñas. Con el tiempo, las vacas con carácter dominante se incorporaron en el grupo y pronto no quedaron huellas de su ingreso. "También hay problemas cuando hay varios rodeos. En Nueva Zelandia tenemos un rodeo de parición en primavera y, por ejemplo, cuando llegamos a 300 vacas paridas y el campo tiene dos grupos de 350 vacas la decisión es cuándo hacer la división en dos rodeos. Pero cuando se agregan vacas empiezan a pelearse otra vez para decidir el orden. O suele ocurrir que cuando se pasan de un rodeo a otro vacas flacas o de baja producción y les lleva dos semanas encontrar su posición y no quieren entrar al tambo ", señala Chesterton.
ENSEÑAR A LOS VAQUEROS
De acuerdo a su perfil sencillo y didáctico, no es casualidad que Neil Chesterton de New Zealand, ponga el foco en enseñarle a los vaqueros cómo tratar a los animales. Aunque el productor sepa muy bien lo que quiere, son los vaqueros quienes proceden y concretan o no la idea. "A mis vaqueros les enseño a que encuentren la distancia adecuada para su hato, que puede ser un metro o pueden ser diez. Si te acercas mucho y ves que las cabezas están muy arriba, significa que estás demasiado cerca. Otra cosa que les enseño es que las vacas tienen puntos de balance, de equilibrio y uno muy importante es el hombro. Si nos paramos frente al hombro, la vaca va para atrás y, si nos paramos detrás del hombro, va para delante. El otro punto es la columna vertebral, si nos paramos a la izquierda, va a ir para la derecha, y si nos paramos a la derecha, la vaca va a ir hacia la izquierda'.
EN LA FOSA DE LA SALA DE ORDEÑO
Entre lo errores más frecuentes que se cometen con el manejo de las vacas, se destaca la importancia, durante el ordeño, de cómo sale el ordeñador de la fosa. "Es muy importante que el ordeñador no salga de la fosa si queremos que las vacas entren y salimos de la fosa, hay que ir bien a un costado, y dejar que la vaca entre. Son animales de costumbre, si las vacas no ven a la persona saliendo de la fosa, después de varios días empiezan a entrar sin miedo. Además como están acostumbradas a que las vayan a buscar, si no las van a buscar no van". Y si bien no existen formulas y cada rodeo es una historia distinta, con sus propias reglas y costumbres, Neil cree que lo ideal es tener a dos personas para ordeñar y un tercero que busque a los animales, aunque una vez que las vacas están adoctrinadas no se necesita de nadie que las vaya a buscar. Es un práctica usual que los productores pongan comida dentro del comedero del corral, algo que sin duda motiva a los animales a entrar a la sala y eso puede usarse como un buen indicador. Según Neil Chesterton, "las vacas deberían querer entrar y si no quieren es porque hay algo mal". Como reglas frente a la sala, el veterinario propuso: "No mover la puerta de arreo en quince minutos. Luego, el timer que tiene la puerta y que dura cinco segundos, que se mueva y pare. Como la vaca es un animal de hábitos, si se acostumbra a que la puerta funciona cinco segundos está tranquila y cuando la puerta hace un movimiento, para. Y eso no debe cambiarse". Es sencillo y sólo requiere observar y entrenar el ojo, pero a cambio ofrece beneficios en el costo económico y en el bienestar animal.
Bibliografía
1) López .M. Bienestar Animal. Preocupación sana. Barreras posibles. Revista El Molino. Páginas 28-31. Buenos Aires, Argentina. . Año 2. Número 6. 2007.
2)
Neil Chesterton. Inglewood Veterinary Services Limited. New Zealand.
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. 10 Congreso Panamericano de la Leche. Hotel Herradura. Abril. 2008.
3) Instituto técnico y de gestión Ganadero (ITG) Ganadero. Bienestar Bovino. Boletín Informativo Vacuno. Página: 1-3. Número 36. 2004.
4) Instituto técnico y de gestión Ganadero (ITG) Ganadero . Bienestar Bovino. www.itgganadero.com. Instituto técnico y de Gestión Ganadero. Páginas: 1-9.
5) Morrow. J. An Overview of Current Dairy Welfare Concerns from the North American Perspectiva. Research Leader, United States Department of Agriculture. Texas Tech University.
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